Quijotes+Dulcineas
  • ← Noticias · Crónica · 1 Sep 2026

    WUCC 2026: Quijotes, 17º del mundo en su primer Mundial de Clubes

    17º de 48 en Limerick, con 7 victorias y 3 derrotas: el mejor resultado de un club español en la historia del Mundial de Clubes de Ultimate.

    Nota de la redacción

    • Quijotes terminó 17º de 48 equipos en el World Ultimate Club Championships (WUCC) 2026, disputado en Limerick (Irlanda) del 15 al 22 de agosto.
    • Es el mejor puesto que ha logrado un club español en toda la historia del torneo.
    • El equipo llegaba con el seeding 30, trece puestos por debajo de donde acabó.
    • Balance de 7 victorias y 3 derrotas, 135 goles a favor y 124 en contra, y un spirit medio de 10,40.
    • Solo perdió tres partidos en todo el campeonato: Grut (15-13), Revolver (15-5) y Cotarica (14-12). Dos de esas tres derrotas, por dos puntos. La otra, contra los campeones.
    • Primer WUCC de la historia de Quijotes, y segundo Mundial tras el WBUCC 2024.

    Todos los resultados del club están en Resultados.


    Lo que sigue es la crónica de Felipe Joya, que viajó a Limerick con el equipo.

    Un Mundial de clubes cada cuatro años

    Cada cuatro años los mejores clubes de Ultimate del planeta se reúnen para disputar el WUCC, el Campeonato Mundial de Clubes. En esta edición, cuarenta y ocho equipos en categoría Open. Los campeones nacionales, los grandes referentes del deporte y miles de jugadores que llevan años soñando con enfrentarse a los mejores del mundo.

    Viajamos a Limerick 25 personas de cinco nacionalidades distintas: España, Venezuela, Colombia, Italia y Estados Unidos. Un equipo construido a través de los años, con jugadores que venían de diferentes lugares del mundo pero que compartían el mismo objetivo: demostrar que pertenecíamos a este escenario.

    Nuestra meta era sencilla de explicar y difícil de conseguir. Llegábamos con el seeding 30, la posición que había ocupado España en el anterior WUCC, y queríamos mejorarla.

    No hablábamos de medallas.

    Hablábamos de demostrar que teníamos un sitio entre los mejores clubes del mundo.

    Quijotes 15-8 Ushh Mafia

    El estreno fue contra Ushh Mafia de Panamá. Un rival perfecto para empezar el torneo. Ganamos 15-8 gracias a varios breaks tempranos que dieron tranquilidad a la ofensiva y confianza al grupo. El primer día siempre trae nervios, pero aquella victoria permitió que el equipo se asentara rápidamente.

    Esa noche nos fuimos a dormir con una sensación agradable.

    La sensación de que quizás éramos mejores de lo que pensábamos.

    Quijotes 13-15 Grut

    A la mañana siguiente llegó Grut.

    Y con Grut llegó la realidad.

    Sabíamos exactamente qué estaba en juego. Tanto ellos como nosotros aspirábamos al segundo lugar del grupo, y probablemente aquel partido iba a decidir quién se llevaba esa posición.

    El inicio fue prácticamente perfecto.

    4-1, dos breaks y dos holds.

    8-6 al descanso.

    9-6 nada más arrancar la segunda mitad gracias a la conexión gringa de los Sams para generar un break más.

    Parecía que teníamos el partido donde queríamos.

    Pero Grut llevaba años acostumbrado a competir al máximo nivel europeo. Entre el 9-6 y el 10-11 lograron anotar cinco veces en seis puntos, incluyendo tres breaks, para darle la vuelta al partido. Un error de comunicación en los puntos finales terminó inclinando definitivamente la balanza y acabamos perdiendo 15-13.

    En ese momento dolió.

    Después entendimos que había sido una de las lecciones más importantes del torneo.

    Porque aquel partido nos demostró dos cosas: que teníamos nivel suficiente para competir contra equipos elite y que cuando Quijotes dominaba la primera mitad, jugando convencido de que era el mejor equipo del mundo, era peligrosísimo.

    Unas horas más tarde tocaba confirmar esa sensación.

    Quijotes 15-13 SMOG

    SMOG.

    Inglaterra.

    Y otra vez sufrimiento.

    Nos pusimos 6-3 arriba y parecía que el partido estaba controlado. Entonces llegaron tres breaks consecutivos y de repente nos encontramos perdiendo 6-7. Por suerte reaccionamos a tiempo, anotamos para igualar, recuperamos la ventaja con un break antes del descanso y terminamos cerrando una victoria por 15-13 que nos dejaba en una excelente posición para afrontar el resto de la fase de grupos.

    Tres partidos.

    Dos victorias.

    Y la sensación de que la semana podía ser especial.

    Quijotes 5-15 Revolver

    El tercer día nos esperaba Revolver.

    El seeding uno.

    Los favoritos al título.

    El equipo que muchos esperábamos enfrentar desde el momento en que salieron los grupos.

    Y también el equipo que nos recordó exactamente por qué eran los favoritos.

    Nos ganaron 15-5.

    Pocas explicaciones hacen falta.

    Llegaron a Limerick como candidatos y terminaron levantando el trofeo. Jugar contra ellos fue uno de esos partidos que duelen mientras ocurren, pero que también te permiten entender qué significa realmente jugar al máximo nivel mundial.

    Afortunadamente la tarde nos tenía preparada una historia diferente.

    Quijotes 15-9 Águilas

    Águilas de México parecía un partido relativamente accesible sobre el papel, pero la combinación de un clima complicado y algunos jugadores guardando piernas para el día siguiente hizo que terminara siendo mucho más interesante de lo esperado. Finalmente sacamos adelante una victoria por 15-9 que nos mantenía en carrera.

    Quijotes 12-14 Cotarica Grandes

    Y entonces llegó probablemente el día más extraño de todo el torneo.

    Cotarica.

    Italia.

    El primer partido verdaderamente eliminatorio.

    El encuentro que nos daba acceso a octavos de final y que podía marcar el rumbo del resto de la semana.

    Entramos muy bien.

    Break para abrir el partido y una sensación general de control.

    Después, la tragedia. En el primer punto de la ofensiva en el campo sufrí una lesión que hoy me tiene esperando una reconstrucción de LCA y obligaría al equipo a reajustar sobre la marcha.

    Quijotes supo sobreponerse a la adversidad y durante los primeros puntos aguantó.

    Ninguno de los dos equipos conseguía despegarse y el marcador avanzaba parejo hasta un 5-4 a nuestro favor.

    Fue entonces cuando el partido se abrió.

    Cotarica mantuvo su ofensiva para igualar el marcador, 5-5, y después encadenaron tres breaks consecutivos. De repente, lo que había sido un partido completamente equilibrado se convirtió en un 5-8 al descanso.

    A esas alturas parecía que el partido se escapaba.

    Pero si algo demostró Quijotes durante toda la semana fue su capacidad para pelear.

    La segunda parte fue una batalla constante. Punto a punto. Defensa tras defensa. Poco a poco recuperamos terreno hasta llegar al 10-10, la primera igualdad desde aquel 5-5 del inicio del partido.

    Por un momento parecía que la remontada estaba completa.

    Pero, como había ocurrido contra Grut unos días antes, los pequeños detalles terminaron marcando la diferencia. No conseguimos mantener la igualdad en los puntos finales, cedimos un último break y acabamos cayendo 14-12.

    Fue una derrota difícil.

    Quijotes 15-14 Bristol Open

    Unas horas después, mientras el resto del equipo jugaba contra Bristol, yo estaba siguiendo el marcador desde la sala de espera de un hospital en Limerick.

    Probablemente no era la forma en la que había imaginado vivir un mundial.

    Por lo que me contaron después, tampoco fue la forma en que nadie habría querido jugar aquel partido. Lluvia, viento, condiciones terribles y un encuentro igualadísimo que nunca permitió a ninguno de los dos equipos escaparse.

    Mientras yo actualizaba compulsivamente la página web del torneo, Quijotes seguía luchando.

    15-14.

    Universe Point.

    Victoria.

    Y mirando atrás, aquella victoria contra Bristol probablemente salvó nuestro mundial.

    Porque a partir de ese momento llegó la mejor versión del equipo.

    La casa, el Onli Ingli y el Parche

    Mientras todo eso ocurría dentro del campo, fuera seguíamos siendo exactamente el mismo grupo caótico que había aterrizado en Irlanda unos días antes.

    Los estadounidenses en su salsa gringueando.

    Los venezolanos recordando Aragua, el Snicker y el Potasio.

    Los colombianos serenos (guiño guiño).

    Y los españoles intentando descifrar cómo había evolucionado el idioma español en semejante ecosistema.

    De esa mezcla cultural surgió la gran estrella del torneo.

    El Onli Ingli de Cleiber.

    Helsho.

    Yuaritarded.

    Jelomafren in ma hau.

    Y por supuestoooo…

    LESGOOOOJORRRSSS!!!

    La lingüística moderna todavía no está preparada para estudiar el fenómeno.

    Nuestra casa tampoco ayudó especialmente a mantener la cordura.

    Bulla, Yoscua, Quinn, Sam L, Cleiber y yo montamos una auténtica operación de supervivencia. Comimos comida de microondas durante más de una semana, celebramos reuniones todas las noches y mantuvimos unos estándares de limpieza que probablemente habrían preocupado a cualquier autoridad sanitaria.

    Nuestro baño, además, se convirtió en patrimonio compartido del equipo. Jugadores de otras casas venían constantemente a ducharse allí y, con una regularidad sorprendente, siempre parecía aparecer algún misterioso regalo en el inodoro.

    Al menos teníamos café bueno.

    Eso garantizaba una procesión diaria de visitantes cada mañana.

    Toda gran civilización necesita un recurso estratégico.

    La nuestra tenía café.

    Y también Quijotes tenía el suyo: el juego del Fake Disc.

    Hoy sería difícil explicar la importancia de ese juego durante nuestra semana.

    No estoy seguro de que tuviera reglas.

    No estoy seguro de que las necesitara.

    Pero sí estoy seguro de que Luke entrenó durante meses para un juego que, por razones que nadie ha logrado entender, nunca consiguió ganar.

    Si Fake Disc fue la primera gran institución cultural del torneo, la segunda fue El Parche.

    Definido como llegar treinta minutos antes al campo para no hacer absolutamente nada importante.

    Simplemente parchar. Y estar a tiempo para el calentamiento.

    Las actividades oficiales del Parche incluían batallas de aura farming protagonizadas por Marcos y Nacho, demostraciones espontáneas de salsa y reggaetón, observar partidos ajenos porque no había nada mejor que hacer y, por supuesto, sesiones avanzadas de Fake Disc.

    También hubo tiempo para los reencuentros.

    Fue muy especial volver a compartir camiseta con Quijotes como Sam K o Nicky, que ya no viven en Madrid pero siguen siendo parte de esta familia. También fue una oportunidad para despedir a jugadores que nos acompañaron durante el último año, como Sam L, Quinn y Luke. Y para dar la bienvenida a nuevos Quijotes, con Eli y Yoscua estrenándose en un escenario inmejorable.

    Quijotes 15-11 Iznogood

    El quinto día llegó uno de los momentos más memorables del torneo.

    Iznogood.

    La segunda vez que nos cruzábamos con los franceses en menos de dos meses.

    Después de Summer había ganas.

    Muchas ganas.

    Y el partido no pudo empezar mejor.

    Callahan de Jorgito.

    3-0.

    Todavía puedo verlo. Casi me paro en la pierna mala.

    No fue simplemente una jugada espectacular. Fue uno de esos momentos que cambian por completo la energía de un partido.

    Ganamos 15-11.

    Eliminamos a Iznogood del Mundial.

    Y además conseguimos algo que probablemente nos hizo tanta ilusión como la victoria.

    El spirit score.

    Después de varios años días intentando mejorar como equipo en ese aspecto, la gran confirmación llegó cuando Iznogood nos otorgó un 11. Para cualquiera puede parecer una cifra más. Para nosotros fue la prueba de que aquel «camino espiritual» bautizado por Álvarito, aceptado por Chema y liderado por quien escribe estas líneas había funcionado.

    Menos discusiones.

    Menos llamadas innecesarias.

    Más foco en jugar.

    Ese mismo día derrotamos también a 3SB por 15-12.

    Quijotes 15-13 Mephisto

    Y así llegamos al último partido.

    Mephisto.

    O como diría cierta escuela de idiomas alternativa:

    Canada is mai citi.

    Último día.

    Último esfuerzo.

    Última oportunidad de mejorar nuestra posición.

    Ganamos 15-13.

    Y con ello terminamos el Mundial en la posición 17.

    Trece puestos por encima del seeding con el que habíamos llegado.

    Mucho mejor de lo que muchos esperaban.

    Lo que queda de Limerick

    Porque cuando dentro de unos años pensemos en Limerick probablemente no recordaremos todos los marcadores.

    Recordaremos a Cleiber hablando inglés.

    A Luke perdiendo en Fake Disc.

    A los parches antes de los partidos.

    A las casas universitarias.

    A los amigos que volvimos a encontrar.

    A los compañeros que despedimos.

    Y a un grupo de 25 personas que viajó a Irlanda para jugar el primer WUCC de la historia de Quijotes y volvió convencido de que pertenece a ese nivel.

    “HELSHO, SOGMAIDI”

    Quijotes #12 – Felipe Joya

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